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Inclusión en el ecosistema tech: una oportunidad para el desarrollo

Inclusión en el ecosistema tech: una oportunidad para el desarrollo

¿Sabías que la baja participación de las mujeres en el ecosistema tech tiene un costo económico? En el Mes de la Mujer, queremos promover su  inclusión en STEM como medio para el desarrollo de la economía digital en Latinoamérica. Conocé las brechas de género y los diferentes obstáculos a superar para lograr #MásMujeresTech.

En el Mes de la Mujer, desde ALAI queremos promover su  inclusión en STEM (por su acrónimo en inglés: ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Creemos que no solo se trata de respetar el derecho humano a la igualdad, sino que también es una gran oportunidad para el desarrollo de la economía digital del sector privado en nuestra región.

En las últimas décadas, la participación de las mujeres latinoamericanas ha aumentado en el ámbito educativo y laboral en general. Sin embargo, en las áreas de ciencia y tecnología no ha sucedido lo mismo. En el sector, existen múltiples desigualdades de género que condicionan el desarrollo de las mujeres. Necesitamos comprender las causas de estas brechas y los obstáculos que se presentan en las carreras de las mujeres para poder tomar acción y transformar esta realidad. 

Pero, ¿por qué es tan importante aumentar la presencia de mujeres en STEM? La competitividad de las empresas, PyMES y startups depende de la innovación. Y ésta, de la competencia de sus recursos humanos. Es por este motivo, que la baja participación de mujeres en el ecosistema tecnológico redunda en una subutilización del capital humano y, en consecuencia, en grandes costos económicos. 

Acompáñanos a examinar en detalle de qué trata esta problemática y a analizar la situación actual en Latinoamérica.

¿Estás al tanto de las brechas de género?

Las brechas de género muestran la diferencias entre varones y mujeres en un mismo indicador. En el caso de las áreas STEM, estas brechas se manifiestan desde la escolaridad, cuando comienzan a reproducirse estereotipos de género en los juegos o roles de niñas y niños. A medida que van creciendo, estos patrones se van acentuando.

Particularmente, en la universidad las mujeres se concentran más en las ciencias sociales y en ciertas áreas de las ciencias naturales o médicas; y tienden a seguir carreras en STEM menos frecuentemente que los varones. De esto se trata la segregación horizontal de género: la subrepresentación femenina en ciertas áreas de la ciencia y en determinadas profesiones. Generalmente se califican de masculino o femeninos ciertos trabajos y, al mismo tiempo, se genera una percepción de escaso valor social de los trabajos feminizados que redunda en remuneraciones inferiores, lo que se conoce como brecha salarial.

A su vez, se observa una segregación vertical de género: las mujeres no logran avanzar a puestos de liderazgos en sus trayectorias profesionales o académicas con la misma frecuencia que los varones. Suele llamarse a este fenómeno “tuberías con fugas” ya que la cantidad de mujeres va disminuyendo en los niveles más altos de jerarquía tanto en el ámbito académico como empresarial, resultando mínima su presencia en posiciones de poder y ámbitos de decisión. Si bien esto sucede en todas las áreas, en STEM la diferencia es muy marcada debido a los estereotipos de género que relacionan a las ciencias básicas y aplicadas, las TIC, las ingenierías y las matemáticas a carreras masculinas. 

Desde ALAI queremos resaltar que en Latinoamérica, al igual que en las regiones menos desarrolladas del mundo, la brecha en STEM se acrecienta debido a los dificultosos factores socioeconómicos. Lamentablemente, en nuestra región no contamos con muchos datos para medir comparativamente la brecha de género en STEM en ciertas dimensiones. No obstante, contamos con un estudio del año 2018 realizado por el Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe (INTAL) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en el que se realizó el esfuerzo de recopilar y analizar algunos datos del Instituto de Estadística de UNESCO que presentaremos a continuación:

En el estudio, podemos observar importantes diferencias entre los países latinoamericanos en cuanto al porcentaje de mujeres que se gradúan de programas de educación terciaria en STEM: entre el 20 % y el 50% en 2015. Esto contrasta con su representación en programas de educación terciaria de manera general, que es de entre el 50 % y el 80% del total. 

Al mismo tiempo, debido a la segregación vertical de género, previamente mencionada, sabemos que la diferencia entre varones y mujeres crece mientras aumenta el nivel educativo.  Siendo el terciario el nivel más bajo de titulación, es probable que la brecha sea aún mayor en los niveles de grado y posgrado. 

Examinando la tasa de participación femenina en actividades de investigación, se observa que en América Latina las investigadoras representan entre el 30% y el 60% del total (en 2015), y en la gran mayoría de los países este porcentaje se ha ido incrementando durante la última década. Sin embargo, en todos los casos el  porcentaje  de  mujeres  investigadoras  tiende  a  ser  mayor  en  las ciencias sociales y humanidades que en las ciencias naturales, ingeniería y tecnologías de la información y la comunicación. Además, en ALAI remarcamos, como ya hemos mencionado, que pocas de ellas llegan a las posiciones de decisión dentro de las instituciones académicas.

Por otro lado, la diferencia de la cantidad de mujeres investigadoras entre los diferentes sectores económicos en América Latina nos muestra que mientras en la academia y el gobierno hay una tendencia hacia la paridad, en el sector privado las mujeres representan menos del 40% del total en los distintos países. Para mejorar la situación, sostenemos que las empresas deben desarrollar políticas específicas que apunten a la inclusión y formación de sus recursos humanos.

Una carrera de obstáculos hacia la inclusión

Sabemos que las causas principales por las que se generan estas brechas son culturales y sociales, y datan de muchos años atrás. Sin embargo, en la actualidad podemos identificarlas como ciertos obstáculos que se presentan en la vida de todas las mujeres. 

En primer lugar, tenemos lo que se conoce como “techo de cemento”: la falta de autoconfianza y el miedo al fracaso que impiden a las mujeres desarrollar su talento. Para eso, son necesarias las capacitaciones y los programas de promoción específicos en las áreas STEM. Así como tener modelos a seguir que animen y demuestren que es posible para una mujer desarrollarse en estas disciplinas.

En segundo lugar, nos encontramos con el “techo de cristal”, al que se enfrentan las mujeres que desean acceder a puestos de decisión en sus espacios de trabajo. Son normas informales e invisibles al interior de las organizaciones que generan un estancamiento de las mujeres en la estructura laboral. En general, estos obstáculos están relacionados a estereotipos en los que se relaciona al varón como directivo. 

A su vez, la maternidad coincide, en muchos casos, con este momento de desarrollo profesional clave para acceder a puestos superiores. Las escasas políticas de conciliación de la vida laboral y familiar dificultan el crecimiento profesional de las mujeres. Esto último se relaciona con el llamado “suelo pegajoso”, que describe la dificultad de las mujeres para salir del ámbito doméstico e ingresar al mercado laboral. En consecuencia, muchas mujeres se ven obligadas a realizar doble o hasta triple jornada de trabajo, o bien a elegir entre el cuidado de su familia o su crecimiento profesional. 

Estas metáforas se refieren a los mecanismos discriminatorios que obstaculizan el desarrollo profesional de las mujeres, las limitan y les marcan un tope difícil de sobrepasar en el espacio público y laboral. Son barreras difíciles de observar, pero con la incorporación de la perspectiva de género cada vez será más fácil poder identificarlas y generar un cambio. 

¿Cómo podemos colaborar para transformar esta realidad?

En Latinoamérica, la subrepresentación de la mujer en las áreas STEM no permite que se produzcan modelos de referencia para niñas y adolescentes. Por lo tanto, la igualdad en el desarrollo de competencias científicas y tecnológicas debe ir más allá de la oferta educativa. Se debe brindar oportunidades reales para las mujeres en el mundo laboral para que, poco a poco, cambie la visión de futuro.

Para eso, es necesario recabar más información respecto a las brechas y obstáculos que se presentan en el ecosistema tech latinoamericano. Se trata de un reto importante para poder evaluar de manera exhaustiva la situación actual y medir los resultados de las diferentes iniciativas que se han llevado a cabo por gobiernos y organizaciones del tercer sector.

La igualdad de género en las disciplinas STEM no es sólo una cuestión de derechos humanos básicos, sino un medio fundamental para promover la creatividad e innovación en la creación de tecnología. La competitividad está sujeta a la capacidad de innovación, y ésta depende del aprovechamiento del capital humano. 

Nuestro compromiso en ALAI es trabajar para que el sector tecnológico sea un espacio de construcción de una sociedad mejor, sin brechas de género y sin discriminación. Comenzar a incluir más mujeres al ámbito académico y laboral es potenciar el desarrollo. Más mujeres en tecnología, significa más diversidad

Súmate a amplificar la consigna y cuéntanos por qué para tí es importante que haya #MásMujeresTech. ¡Comprométete con la igualdad de género en STEM en Latinoamérica!

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